Comentarios

A pesar de su título, Un monstruo viene a verme no es una película de monstruos, aunque los monstruos estén al acecho. Es más bien un Inside Out más oscuro y triste: Ambas son historias sobre niños cuyas emociones son demasiado abrumadoras para procesarlas, y ambas se toman esas emociones en serio. Ninguna de las dos da respuestas simplistas.
Un monstruo viene a ver una emoción común pero devastadora: el dolor -y la rabia y el miedo concomitantes- que conlleva la pérdida de un padre. La película empieza pareciendo una historia convencional de fantasía para niños, pero poco a poco se transforma en algo sorprendente y propio.
Basada en una novela de Patrick Hess, Un monstruo viene a ver la historia de un niño inglés de 12 años llamado Conor (Lewis MacDougall) y su madre (Felicity Jones), que tiene cáncer y no le queda mucho tiempo de vida. Preocupado por su madre y frustrado por la forma en que su abuela (Sigourney Weaver) interfiere en su vida en común, Conor pasa la mayor parte del tiempo en casa. Cuando no está en casa, intenta que no le acosen en el colegio.
A Conor le gusta pintar y dibujar, cosas que también le gustaban a su madre antes de tenerlo. Sus padres se separaron cuando él era pequeño, y su padre (Toby Kebbell) vive ahora en Los Ángeles con su nueva esposa y su hijo. La madre de Conor le oculta el grado de su enfermedad, pero él sospecha de todos modos.

Liam neeson

La novela más vendida sobre el amor, la pérdida y la esperanza del dos veces ganador de la Medalla Carnegie, Patrick Ness. Conor tiene el mismo sueño cada noche, desde que su madre cayó enferma por primera vez, desde que empezó los tratamientos que no parecen funcionar. Pero esta noche es diferente. Esta noche, cuando se despierta, hay un visitante en su ventana. Es antiguo, elemental, una fuerza de la naturaleza
La novela más vendida sobre el amor, la pérdida y la esperanza del dos veces ganador de la Medalla Carnegie, Patrick Ness. Conor tiene el mismo sueño cada noche, desde que su madre cayó enferma por primera vez, desde que empezó los tratamientos que no parecen funcionar. Pero esta noche es diferente. Esta noche, cuando se despierta, hay un visitante en su ventana. Es antiguo, elemental, una fuerza de la naturaleza. Y quiere la cosa más peligrosa de todas de Conor. Quiere la verdad. Patrick Ness toma la última idea de la fallecida y premiada escritora Siobhan Dowd y teje una extraordinaria y desgarradora historia de travesuras, curación y, sobre todo, del valor que se necesita para sobrevivir.

Lewis macdoug…

Un monstruo viene a verme (A Monster Calls) es una película dramática de fantasía oscura de 2016 dirigida por J. A. Bayona y escrita por Patrick Ness, basada en su novela homónima de 2011, que a su vez se basó en una idea original de Siobhan Dowd. La película está protagonizada por Sigourney Weaver, Felicity Jones, Toby Kebbell, Lewis MacDougall y Liam Neeson, y cuenta la historia de Conor (MacDougall), un niño cuya madre (Jones) tiene una enfermedad terminal; una noche, recibe la visita de un monstruo en forma de tejo antropomórfico gigante (Neeson), que afirma que volverá y le contará a Conor tres historias. La película es una coproducción internacional entre España, Reino Unido y Estados Unidos[3].
Un monstruo viene a verme se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto 2016 el 10 de septiembre de 2016. Posteriormente se estrenó en España el 7 de octubre de 2016, y en el Reino Unido el 1 de enero de 2017. En Estados Unidos, la película comenzó un estreno limitado el 23 de diciembre de 2016, seguido de un estreno amplio el 6 de enero de 2017. Recibió críticas positivas, siendo alabada por sus temas, dirección, actuaciones y efectos visuales, pero tuvo un rendimiento inferior en la taquilla, recaudando 47 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de 43 millones[5].

Ver más

Había tenido una pesadilla. Bueno, no una pesadilla. La pesadilla. La que había tenido muchas veces últimamente. La de la oscuridad, el viento y los gritos. La de las manos que se le escapan, por mucho que intente sujetarse. La que siempre terminaba con…
No le había contado a nadie la pesadilla. No a su madre, obviamente, pero tampoco a nadie más, ni a su padre en su llamada quincenal (más o menos), ni definitivamente a su abuela, ni a nadie en la escuela. Absolutamente nadie.
Conor parpadeó con dificultad en su habitación, y luego frunció el ceño. Había algo que le faltaba. Se sentó en su cama, despertándose un poco más. La pesadilla se le escapaba, pero había algo que no podía precisar, algo diferente, algo…
De acuerdo, no era el viento. Definitivamente era una voz, pero no una que él reconociera. No era la de su madre, eso era seguro. No era la voz de una mujer en absoluto, y se preguntó por un momento loco si su padre había hecho de alguna manera un viaje sorpresa desde América y había llegado demasiado tarde para llamar por teléfono a Conor.