Oportunidad para el rover de marte

Marte 3 fue una sonda espacial robótica del programa soviético de Marte, lanzada el 28 de mayo de 1971, nueve días después de su nave gemela Marte 2. Las sondas eran naves espaciales robóticas idénticas lanzadas por cohetes Protón-K con una etapa superior Blok D, cada una de ellas compuesta por un orbitador y un módulo de aterrizaje adjunto. Después de que el módulo de aterrizaje de Marte 2 se estrellara en la superficie marciana, el módulo de aterrizaje de Marte 3 se convirtió en la primera nave espacial en lograr un aterrizaje suave en Marte, el 2 de diciembre de 1971. El orbitador Marte 2 y el orbitador Marte 3 continuaron rodeando Marte y transmitiendo imágenes a la Tierra durante otros ocho meses.

El objetivo principal del orbitador 4M-V era estudiar la topografía de la superficie marciana; analizar la composición de su suelo; medir diversas propiedades de la atmósfera; monitorizar «la radiación solar, el viento solar y los campos magnéticos interplanetarios y marcianos»[4]. Además, sirvió como «relé de comunicaciones para enviar señales desde el módulo de aterrizaje a la Tierra»[4].

Exomares

En enero de 2004, dos robots geólogos llamados Spirit y Opportunity aterrizaron en lados opuestos del planeta rojo. Con una movilidad mucho mayor que la del rover Mars Pathfinder de 1997, estos exploradores robóticos han recorrido kilómetros a través de la superficie marciana, realizando trabajos de geología de campo y observaciones atmosféricas. Ambos exploradores, que llevan conjuntos idénticos y sofisticados de instrumentos científicos, han encontrado pruebas de antiguos entornos marcianos en los que existían condiciones húmedas y habitables de forma intermitente.

Uno de los objetivos científicos de la misión era buscar y caracterizar una amplia gama de rocas y suelos en busca de pistas sobre la actividad acuática del pasado en Marte. Los rovers se dirigieron a sitios en lados opuestos de Marte que parecían haber sido afectados por agua líquida en el pasado. Spirit aterrizó en el cráter Gusev, un posible antiguo lago en un cráter de impacto gigante. El Opportunity aterrizó en Meridiani Planum, un lugar donde los depósitos minerales sugerían que Marte tuvo una historia húmeda.

Cada uno de los rovers rebotó en la superficie dentro de una nave de aterrizaje protegida por airbags. Cuando dejaron de rodar, los airbags se desinflaron y la nave de aterrizaje se abrió. Los rovers rodaron para tomar imágenes panorámicas. Estas imágenes proporcionaron a los científicos la información que necesitaban para seleccionar objetivos geológicos prometedores para contar parte de la historia del agua en el pasado de Marte. A continuación, los rovers se dirigieron a esos lugares y a otros más lejanos para realizar investigaciones científicas de cerca.

El explorador de marte

Un explorador de Marte es un vehículo motorizado que recorre la superficie del planeta Marte a su llegada. Los rovers tienen varias ventajas sobre los aterrizadores estacionarios: examinan más territorio, pueden dirigirse a características interesantes, pueden situarse en posiciones soleadas para capear los meses de invierno y pueden avanzar en el conocimiento de cómo realizar un control robótico muy remoto del vehículo.

Hasta mayo de 2021 [actualización], se han realizado con éxito seis vehículos robóticos en Marte, los cinco primeros gestionados por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA estadounidense: Sojourner (1997), Opportunity (2004), Spirit (2004), Curiosity (2012) y Perseverance (2021). El sexto es Zhurong (2021), gestionado por la Administración Espacial Nacional de China.

El 24 de enero de 2016, la NASA informó de que los estudios actuales en Marte de Curiosity y Opportunity (este último ya desaparecido) estarían buscando evidencias de vida antigua, incluyendo una biosfera basada en microorganismos autótrofos, quimiótrofos o quimiolitoautótrofos, así como agua antigua, incluyendo entornos fluvio-lacustres (llanuras relacionadas con antiguos ríos o lagos) que podrían haber sido habitables. [1][2][3][4][5] La búsqueda de pruebas de habitabilidad, tafonomía (relacionada con los fósiles) y carbono orgánico en Marte es ahora un objetivo primordial de la NASA[1].

El rover curiosity

Pete Theisinger se encuentra al fondo de la sala de control de la misión, con su cara redonda y bigotuda congelada en una sonrisa nerviosa. Sus ingenieros, sentados en largas filas de consolas informáticas, se apoyan en los bordes de sus sillas. El Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA está al borde de una victoria jubilosa, o de un fracaso devastador.

Entonces aparecen las imágenes en blanco y negro en una gran pantalla de proyección y la sala estalla en vítores. A unos 200 millones de kilómetros de la Tierra, un pequeño rover robótico llamado Spirit, construido aquí en Pasadena, California, se ha despertado y ha llamado a casa, enviando imágenes de lo que está viendo. Y lo que está viendo es la llanura rocosa del cráter Gusev, en las tierras altas del sur de Marte.

Vaya, sí. Desde aquella noche de 2004, Spirit y su rover gemelo, Opportunity, que aterrizó tres semanas después, se han embarcado en un extraordinario viaje de descubrimiento. El diseño, la construcción, el lanzamiento y el aterrizaje de estos rovers en Marte se ha convertido en la misión planetaria más emocionante y exitosa de la NASA.