Fusilamiento del 3 de mayo goya 2022

El contenido, la presentación y la fuerza emocional del cuadro aseguran su condición de imagen innovadora y arquetípica de los horrores de la guerra. Aunque se inspira en muchas fuentes del arte elevado y popular, El 3 de mayo de 1808 marca una clara ruptura con las convenciones. Al apartarse de las tradiciones del arte cristiano y de las representaciones tradicionales de la guerra, no tiene ningún precedente claro, y se reconoce como uno de los primeros cuadros de la era moderna[4]. Según el historiador del arte Kenneth Clark, El tres de mayo de 1808 es “el primer gran cuadro que puede calificarse de revolucionario en todos los sentidos de la palabra, en estilo, en tema y en intención”[5].
Con el pretexto de reforzar los ejércitos españoles, 23.000 soldados franceses entraron en España sin oposición en noviembre de 1807[8]. Incluso cuando las intenciones de Napoleón quedaron claras en febrero siguiente, las fuerzas de ocupación encontraron poca resistencia, aparte de acciones aisladas en zonas desconectadas, incluida Zaragoza[9]. [El principal comandante de Napoleón, el mariscal Joaquín Murat, creía que España se beneficiaría de unos gobernantes más progresistas y competentes que los Borbones, y el hermano de Napoleón, José Bonaparte, iba a ser nombrado rey[10] Después de que Napoleón convenciera a Fernando de devolver el gobierno español a Carlos IV, a éste no le quedó más remedio que abdicar, el 19 de marzo de 1808, en favor de José Bonaparte.

El tres de mayo de 1808 el romanticismo

Para cualquiera que haya cursado (y recuerde) un curso de repaso de arte occidental, la fecha de hoy seguramente le trae a la mente una obra canónica: el Tercer de Mayo de 1808 del pintor español Francisco de Goya. La fama del cuadro se debe tanto a la magistral representación de Goya del drama y el martirio político, como a su posición como una de las primeras representaciones modernas de la guerra. Pintado unos seis años después de los acontecimientos que conmemora, este cuadro, y las circunstancias en las que Goya lo pintó, hablan de las inestabilidades políticas de la Europa del siglo XIX y de las tensiones resultantes de estas inestabilidades para muchos de sus artistas.
En 1814, cuando Goya pintó el Tercer de Mayo, llevaba décadas trabajando en la corte real española como diseñador de tapices y retratista. Había cultivado relaciones provechosas con la nobleza y el clero, pero se encontraba en una situación difícil como liberal y partidario de los principios fundacionales de la nueva República Francesa. A medida que las relaciones entre Francia y España se hacían más precarias, especialmente tras la decapitación del depuesto rey francés Luis XVI -primo del rey español Carlos IV-, Goya dividió su producción en gran medida entre los retratos reales de la familia de Carlos IV y los grabados satíricos Los Caprichos (1799), que socavaban las instituciones sociales y religiosas que la Revolución pretendía erradicar.

¿qué emociones intenta evocar el artista en el tres de mayo de 1808?

Esta imagen muestra las ejecuciones aleatorias de la ciudadanía española resultantes de los combates en la zona del Puerto del Sol de Madrid (véase también el cuadro de Goya Segundo de Mayo). A continuación se produjo un levantamiento nacional en España, y escenas como la del “Tres de Mayo” de Goya se repitieron por todo el campo español, ya que los comandantes franceses no consiguieron aplacar el ánimo nacional, y en cambio lo hicieron más furioso.
Goya había admirado previamente las libertades prácticas que la “ilustración” francesa había prometido. La mayoría de los intelectuales españoles de la época de Goya estaban cansados de los vacilantes esfuerzos de Carlos IV y Fernando por traer reformas y mejoras a España. Sin embargo, la brutalidad de Napoleón (a través de su hermano José y de los mandos militares instruidos para minimizar los combates allí) suspendió cualquier afecto que los liberales españoles tuvieran por las libertades francesas.
Durante los seis años que duró la ocupación francesa, Goya vivió casi exclusivamente en Madrid. En los libros de arte se especula mucho sobre si Goya presenció personalmente acontecimientos como “El Dos de Mayo” y “El Tres de Mayo”. Es evidente que Goya tenía una propiedad en La Quinta, donde se produjeron las matanzas, y existe (aunque discutido por algunos historiadores) un relato de uno de los jardineros de Goya, un hombre llamado Isidro, que le dijo a Antonio Trueba (recogido en su libro Madrid por fuera de la Amazonía) que Goya presenció el fusilamiento en la Montaña del Príncipe Pío a través de un telescopio (nota: hubo un telescopio inventariado como propiedad de Goya después de su muerte), y que Isidro acompañó a Goya más tarde esa noche al lugar donde estaban los cadáveres, momento en el que Goya tomó notas. Este relato está referenciado en el libro de Xavier de Salas GOYA (Goya / Xavier de Salas ; [traducción, G. T. Culverwell] Amazon)

Cuadro del pelotón de fusilamiento

El contenido, la presentación y la fuerza emocional del cuadro lo convierten en una imagen innovadora y arquetípica de los horrores de la guerra. Aunque se inspira en muchas fuentes del arte elevado y popular, El 3 de mayo de 1808 marca una clara ruptura con las convenciones. Apartándose de las tradiciones del arte cristiano y de las representaciones tradicionales de la guerra, no tiene ningún precedente claro, y se reconoce como uno de los primeros cuadros de la era moderna[4]. Según el historiador del arte Kenneth Clark, El tres de mayo de 1808 es “el primer gran cuadro que puede calificarse de revolucionario en todos los sentidos de la palabra, en estilo, en tema y en intención”[5].
Con el pretexto de reforzar los ejércitos españoles, 23.000 soldados franceses entraron en España sin oposición en noviembre de 1807[8]. Incluso cuando las intenciones de Napoleón quedaron claras en febrero siguiente, las fuerzas de ocupación encontraron poca resistencia, aparte de acciones aisladas en zonas desconectadas, incluida Zaragoza[9]. [El principal comandante de Napoleón, el mariscal Joaquín Murat, creía que España se beneficiaría de unos gobernantes más progresistas y competentes que los Borbones, y el hermano de Napoleón, José Bonaparte, iba a ser nombrado rey[10] Después de que Napoleón convenciera a Fernando de devolver el gobierno español a Carlos IV, a éste no le quedó más remedio que abdicar, el 19 de marzo de 1808, en favor de José Bonaparte.