Tipos de lactancia

La lactancia materna es buena tanto para los bebés como para las madres. La leche materna es la mejor fuente de nutrición para la mayoría de los bebés. A medida que el bebé crece, la leche materna cambia para satisfacer sus necesidades nutricionales. La lactancia también puede ayudar a proteger al bebé y a la madre contra ciertas enfermedades:
La leche materna proporciona la mejor nutrición para la mayoría de los bebés, incluidos los recién nacidos prematuros y enfermos. Sin embargo, hay raras excepciones en las que la leche materna o el amamantamiento no son recomendables. Más información sobre las contraindicaciones de la lactancia materna.
Sólo unos pocos medicamentos están contraindicados (no recomendados) durante la lactancia. Aunque muchos medicamentos pasan a la leche materna, la mayoría tienen poco o ningún efecto sobre la producción de leche o el bienestar del lactante. No obstante, los profesionales sanitarios deben sopesar siempre los riesgos y los beneficios cuando receten medicamentos a las madres lactantes.
En Estados Unidos, se recomienda el uso de las tablas de crecimiento estándar de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para controlar el crecimiento de los bebés y niños, tanto alimentados con leche materna como con leche artificial, desde el nacimiento hasta los dos años de edad. Las tablas de crecimiento de la OMS reflejan los patrones de crecimiento de los niños que fueron amamantados predominantemente durante al menos 4 meses y que seguían siendo amamantados a los 12 meses. Las tablas de crecimiento de la OMS establecen el crecimiento del lactante amamantado como la norma de crecimiento y son los estándares de cómo deberían crecer los niños cuando se les proporcionan condiciones óptimas. Los médicos deben ser conscientes de que los niños sanos alimentados con leche materna suelen ganar peso más rápidamente que los alimentados con leche artificial en los primeros meses de vida, pero luego ganan peso más lentamente durante el resto de la infancia, incluso después de introducir alimentos complementarios.

Primera lactancia tras el parto

Después de dar a luz, la vida puede parecer bastante desconcertante: estás conociendo a tu recién nacido mientras te recuperas del parto. Es posible que tus emociones sean muy variadas (especialmente entre el segundo y el quinto día, cuando muchas mujeres sufren el doble efecto de la “subida de la leche “1 y la “tristeza del bebé”)2. Además, a menudo se espera -y se presiona- que te levantes rápidamente y que seas una supermamá. Pero una de las mejores cosas que puedes hacer esta semana es estar con tu bebé y poner en marcha la lactancia materna.
Lo mejor es intentar dar el pecho a tu bebé en la primera hora después del nacimiento. Al agarrarse y succionar rítmicamente, empieza a encender las células de tus pechos para iniciar la producción de leche.1 ¡Por algo se la conoce como la “hora mágica”!
“Lo ideal es poner al bebé sobre tu pecho nada más nacer para que tenga acceso al pecho. Puede que se alimente, puede que no; pero dale la oportunidad de hacerlo”, dice Cathy Garbin, asesora de lactancia de renombre internacional.
“Apoya su cuerpo y deja que intente encontrar el camino hacia tu pecho y que se enganche por sí mismo (puedes ver vídeos de este proceso, llamado “gateo del pecho”, en Internet). Sin embargo, si el bebé no se engancha, los profesionales sanitarios suelen ser muy hábiles para ayudar a las madres a colocarse. El apego guiado por el bebé, con la madre en posición semirreclinada para amamantar, es una buena forma de empezar”.

Ventajas de la lactancia materna

No pasa nada por ofrecerle una prueba. Pero si quiere mamar, asegúrate de que tú, él y/o el bebé no tengáis ningún virus o infección contagiosa, como la candidiasis o el herpes, que puedan transmitirse fácilmente entre los tres.Sorprendentemente, las propiedades inmunológicas de la leche materna benefician a los seres humanos de cualquier edad. La leche humana se ha utilizado incluso en algunos casos para tratar diversas enfermedades en adultos. Muchas madres que dan el pecho me dicen que sus maridos y hermanos mayores quieren probar la leche de mamá. Si te sientes cómoda con esta petición, lo que hagas en la intimidad de tu casa es cosa tuya.
AAP. 2015. Cómo manejar a los hermanos mayores durante la lactancia. Academia Americana de Pediatría. https://www.healthychildren.org/English/ages-stages/baby/breastfeeding/Pages/Managing-Older-Siblings-While-Breastfeeding.aspx [Consultado en diciembre de 2016]Mossberg AK, et al. 2010. HAMLET interactúa con las membranas lipídicas y perturba su estructura e integridad. PLoS ONE 5(2):e9384. http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0009384 [Consultado en diciembre de 2016]Seattle Times. 2004. Algunos adultos enfermos utilizan la leche materna para combatir la enfermedad. http://www.seattletimes.com/nation-world/some-ill-adults-use-breast-milk-to-fight-disease/ [Consultado en diciembre de 2016]

El bebé se alimenta de la leche materna

Los bebés nacen con el reflejo de buscar el pecho de su madre. Sin embargo, muchas madres necesitan apoyo práctico para colocar a su bebé para amamantarlo y asegurarse de que está correctamente sujeto al pecho. La lactancia materna requiere tiempo y práctica tanto para las madres como para los bebés. La lactancia también requiere mucho tiempo, por lo que las madres necesitan espacio y apoyo en casa y en el trabajo.
Muchas madres experimentan molestias en los primeros días después del parto cuando están aprendiendo a dar el pecho. Pero con el apoyo adecuado a la hora de colocar al bebé para amamantarlo y asegurarse de que está correctamente sujeto al pecho, pueden evitarse las molestias en los pezones. Si una madre se enfrenta a problemas de lactancia como el dolor de pezones, el apoyo de un asesor de lactancia u otro profesional cualificado puede ayudarla a superar el problema.
No es necesario lavarse los pezones antes de dar el pecho. Cuando los bebés nacen, ya están muy familiarizados con los olores y sonidos de su propia madre. Los pezones producen una sustancia que el bebé huele y que tiene “bacterias buenas” que ayudan a crear un sistema inmunitario propio y saludable para toda la vida.