Juan de la cruz

Escritos de juan de la cruz

“No te dirijas a lo más fácil, sino a lo más difícil… no a lo más, sino a lo menos; no a lo alto y precioso, sino a lo bajo y despreciado; no a desear nada, sino a no desear nada”.
El Siglo de Oro español fue, en efecto, un “siglo de oro”, una época recordada por sus artistas, dramaturgos, novelistas, poetas y exploradores: los nombres de Cervantes, Vega y Cortés son sólo tres de los más famosos. Un fraile de escasa talla y estrechez de miras que dedicó la mayor parte de su energía a reformar otra orden religiosa podría ser fácilmente pasado por alto. Pero hoy en día Juan de la Cruz, como se le llegó a llamar, es recordado como uno de los guías espirituales más influyentes de la historia.
Juan de Yepes, su nombre de nacimiento, fracasó en diversos oficios antes de ingresar primero en el colegio local de los jesuitas y luego en la Universidad de Salamanca, donde cursó las órdenes sagradas. Allí conoció a Teresa de Ávila, que le convenció para que se uniera a ella para reformar la orden carmelita.
Creyendo que la lucha y el sufrimiento, que tal reforma probablemente conllevaría, eran necesarios para el crecimiento espiritual, Juan entró en la Orden Carmelita en 1568 como Fray Juan de la Cruz, Fray Juan de la Cruz. Y fue una vida de cruz, como pretendía Juan: “No te dirijas a lo más fácil, sino a lo más difícil… no a lo más, sino a lo menos; no a lo alto y precioso, sino a lo bajo y despreciado; no a desear nada, sino a no desear nada”.

Escuela de san juan de la cruz

San Juan de la Cruz El carmelita español San Juan de la Cruz (1542-1591) es el escritor místico más importante de la tradición católica. También tuvo un papel destacado en la reforma de los carmelitas del siglo XVI.
Juan de Yepes, más tarde San Juan de la Cruz, nació en Fontiveros. Su padre murió cuando Juan tenía 2 años y dejó a la familia de tres hijos sin dinero. Cuando se trasladaron a Medina del Campo, el niño probó varios oficios sin éxito. Excelente en la escuela, continuó sus estudios en el colegio de los jesuitas de Medina. En 1563 ingresó como novicio en el monasterio de Santa Ana de Medina. Sus superiores le enviaron a la Universidad de Salamanca, donde se ordenó sacerdote en 1567.
En 1568 la reformadora y mística Teresa visitó el monasterio de Juan de Medina para discutir la posibilidad de incluir monasterios masculinos en su reforma de la orden carmelita. Tanto Juan como el prior de la casa se pasaron a la Regla Primitiva, y Juan fue el primer fraile en ingresar en la primera fundación, Duruelo. Tras unas breves estancias en Pastrana y Alcalá, Juan se unió a Teresa como confesor en el convento carmelita no reformado de Á vila, del que ella se había convertido en priora. Durante este periodo permanecieron en constante contacto espiritual, en el que Juan fue el director de Teresa, así como su hijo espiritual.

¿qué hizo san juan de la cruz?

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A menudo se ha representado a San Juan como un personaje austero; nada podría ser más falso. En efecto, era extremadamente austero consigo mismo y, hasta cierto punto, también con los demás, pero tanto por sus escritos como por las declaraciones de quienes le conocieron, vemos en él a un hombre rebosante de caridad y bondad, una mente poética profundamente influenciada por todo lo que es bello y atractivo.
FuentesLa mejor vida de San Juan de la Cruz fue escrita por JEROME DE SAN JOSÉ (Madrid, 1641), pero, al no ser aprobada por los superiores, no se incorporó a las crónicas de la orden, y el autor perdió por ello su puesto de annalista.

Citas de juan de la cruz

El matrimonio tuvo tres hijos: Francisco, Luis y el más joven, Juan (que luego sería conocido como San Juan de la Cruz). Pero Juan tenía poco más de dos años cuando su padre murió, agotado por los terribles sufrimientos de una larga enfermedad. Reducida a la penuria, la joven viuda -afligida pero valiente- emprendió con esperanza un fatigoso viaje para visitar a los miembros ricos de la familia de su marido, a fin de implorar ayuda en su extrema necesidad. Rechazada por ellos, tuvo que arreglárselas como pudo por su cuenta en Fontiveros. Durante este tiempo, el hermano de Juan, Luis, murió, tal vez como consecuencia de una alimentación insuficiente. Catalina se sintió entonces obligada a intentarlo en otro lugar, abandonando su pequeño hogar y trasladándose a Arévalo, donde las cosas apenas mejoraron, y finalmente a Medina del Campo, el bullicioso centro del mercado de Castilla, donde retomó su labor de tejedora.
Don Alonso también proporcionó a Juan la oportunidad de seguir estudiando. A los 17 años, el brillante muchacho se matriculó en el colegio de los jesuitas, donde las clases de gramática, retórica, latín y griego eran la norma. El futuro poeta entró en contacto con los clásicos latinos y españoles, un contacto que fue todo menos superficial, ya que los jesuitas insistieron en un alto nivel y en la abundancia de ejercicios, lecturas y composición. Al familiarizarse con la imaginería clásica, el alumno dotado aprendía la técnica literaria y se abría al mundo que le rodeaba. Estos años de trabajo y estudio en el hospital, tareas que exigían responsabilidad y diligencia, complementaron las primeras experiencias de pobreza de Juan.