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El reinado de Isabel II de España es el periodo de la historia moderna de España comprendido entre la muerte de Fernando VII de España en 1833 y la Revolución Gloriosa Española de 1868, que obligó a la reina Isabel II de España a exiliarse y estableció un estado liberal en España[1].

A la muerte de Fernando VII, el 29 de septiembre de 1833, su esposa María Cristina de Borbón-Dos Sicilias asumió la regencia con el apoyo de los liberales, en nombre de su hija y futura reina, Isabel II. El conflicto con su cuñado, Carlos María Isidro de Borbón, que aspiraba al trono en virtud de una supuesta Ley Sálica -ya derogada por Carlos IV y el propio Fernando VII- llevó al país a la Primera Guerra Carlista[2].

Tras la breve regencia de Espartero, que sucedió a la de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, Isabel II fue proclamada mayor de edad a los trece años por resolución de las Cortes Generales en 1843. Así comenzó el reinado efectivo de Isabel II, que suele dividirse en cuatro periodos: la década moderada (1844-1854); el bienio progresista (1854-1856); el periodo de los gobiernos de la Unión Liberal (1856-1863) y la crisis final (1863-1868).

Juana de castilla

El nacimiento de Isabel el 10 de octubre de 1830 fue casi milagroso. Los tres matrimonios de Fernando VII no habían dado lugar a un heredero, y fue su cuarta esposa, María Cristina, la que finalmente dio a luz al hijo que tanto deseaba. Aunque Fernando hubiera preferido sin duda un varón, durante las primeras etapas del embarazo de María Cristina se había asegurado de que una mujer pudiera sucederle en el trono. La Pragmática Sanción, que revocó la Ley Sálica, enemistó al hermano de Fernando VII, Don Carlos, que perdió su derecho al trono tras más de dos décadas como presunto heredero. Aunque Fernando VII no era un liberal, su esposa reconoció que para cimentar el derecho de su hija al trono tendría que ganarse el apoyo de los liberales y emprendió un camino reformista. La revocación temporal de la Pragmática Sanción durante la enfermedad del rey en 1832 demostró además que los elementos ultraconservadores de España no apoyarían la pretensión de Isabel.

La Reina, ahora investida de poderes ejecutivos como «Gobernadora», fue persuadida por eminentes liberales moderados y absolutistas reformistas de que sólo un cambio de gobierno, una purga de partes de la administración y la sustitución de ciertos mandos militares clave podrían rescatar la causa de su hija. Esta reconfiguración del gobierno, junto con una amnistía política que permitiera a los liberales regresar del exilio, fue el primer paso hacia la asociación de María Cristina e Isabel con la causa liberal. A la muerte del rey Fernando, en 1833, el enfrentamiento por la sucesión se convirtió en una auténtica guerra civil. Las fuerzas absolutistas y ultracatólicas de Carlos V, como se autoproclamó Don Carlos, se enfrentaron a los liberales firmemente adheridos a la causa de Isabel II.

Isabel 2 leyendas de la caída

Reina de España desde los tres años, Isabel II abdicó tras treinta y seis años de agitación más o menos incesante, y pasó casi la mitad de su vida en el exilio en Francia, aunque característicamente nunca aprendió a hablar francés correctamente. Su llegada al poder en 1833, cuando era un bebé, en sucesión de su padre, el autocrático Fernando VII, precipitó siete años de guerra civil con los carlistas, los partidarios de su tío, Don Carlos, que eran católicos acérrimos y tradicionalistas.

Isabel se encontraba en su residencia de verano en San Sebastián, cuyo florecimiento como centro turístico bajo el patrocinio real fue quizás su principal contribución. Con ella estaba su último amante, Carlos Marfori, un antiguo actor. Se encontró abandonada por sus generales, incluido Serrano, y huyó en tren al exilio en París. Su marido y Marfori se fueron con ella y compró una casa en la avenida Kleber y la bautizó como Palais de Castille. Allí, dos años después, abdicó en favor de su hijo adolescente, Don Alfonso. Quién era su padre es una buena pregunta, pero él, prudentemente, se fue a estudiar la carrera de soldado a Sandhurst.

Isabel de aragón, reina de…

El reinado de Isabel II de España es el periodo de la historia moderna de España comprendido entre la muerte de Fernando VII de España en 1833 y la Revolución Gloriosa Española de 1868, que obligó a la reina Isabel II de España a exiliarse y estableció un estado liberal en España[1].

A la muerte de Fernando VII, el 29 de septiembre de 1833, su esposa María Cristina de Borbón-Dos Sicilias asumió la regencia con el apoyo de los liberales, en nombre de su hija y futura reina, Isabel II. El conflicto con su cuñado, Carlos María Isidro de Borbón, que aspiraba al trono en virtud de una supuesta Ley Sálica -ya derogada por Carlos IV y el propio Fernando VII- llevó al país a la Primera Guerra Carlista[2].

Tras la breve regencia de Espartero, que sucedió a la de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, Isabel II fue proclamada mayor de edad a los trece años por resolución de las Cortes Generales en 1843. Así comenzó el reinado efectivo de Isabel II, que suele dividirse en cuatro periodos: la década moderada (1844-1854); el bienio progresista (1854-1856); el periodo de los gobiernos de la Unión Liberal (1856-1863) y la crisis final (1863-1868).