Catalán vs. español

Intelectualmente, se puede decir que el nacionalismo catalán moderno comenzó como filosofía política en los intentos fallidos de establecer un estado federal en España en el contexto de la Primera República (1873-1874). Valentí Almirall i Llozer y otros intelectuales que participaron en este proceso establecieron una nueva ideología política en el siglo XIX, para restaurar el autogobierno, así como para obtener el reconocimiento de la lengua catalana. Estas reivindicaciones se resumieron en las llamadas Bases de Manresa en 1892.
Al principio tuvo muy poco apoyo[1], pero después de la Guerra Hispano-Americana, en la que Estados Unidos invadió y anexionó la última de las colonias españolas, estas primeras etapas del catalanismo crecieron en apoyos, sobre todo por el debilitamiento de la posición internacional española tras la guerra y la pérdida de los dos principales destinos de las exportaciones catalanas (Cuba y Puerto Rico).
Durante los primeros siglos de la Reconquista, los francos expulsaron a los musulmanes al sur de los Pirineos. Para evitar futuras incursiones, Carlomagno creó en el año 790 la Marca Hispánica, que consistía en una serie de pequeños reinos que servían de estados tapón entre el reino franco y Al-Andalus.

Catalán o catalana

La Ley del Referéndum de Autodeterminación de Cataluña contenía la disposición de que, en caso de un resultado a favor de la independencia, ésta se declararía en las 48 horas siguientes al recuento de todos los votos. El presidente catalán, Carles Puigdemont, lo confirmó el 3 de octubre durante una entrevista exclusiva con la BBC, diciendo que «vamos a declarar la independencia 48 horas después de que se cuenten todos los resultados oficiales»[9].
Tras afirmar que consideraba el referéndum válido y vinculante, Puigdemont optó por utilizar la expresión «asumo el mandato del pueblo para que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república», antes de añadir que «pediría al Parlamento que suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas podamos emprender un diálogo».
El discurso dejó a los observadores desconcertados, ya que se esforzaron por entender si Puigdemont acababa de declarar la independencia[11][12]. Mientras que algunos comentaristas afirmaron que la independencia acababa de ser declarada y puesta en suspenso,[13][14] otros afirmaron que la declaración de independencia había sido pospuesta[2][15][16][17].

Historia de cataluña

Este artículo trata sobre la comunidad autónoma española. Para la entidad política histórica, véase Principado de Cataluña. Para otros usos, véase Cataluña (desambiguación) y Cataluña (desambiguación).
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Cataluña está formada por cuatro provincias: Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona. La capital y ciudad más grande, Barcelona, es el segundo municipio más poblado de España y la quinta área urbana más poblada de la Unión Europea[11]. Comprende la mayor parte del antiguo Principado de Cataluña (con el resto del Rosellón que ahora forma parte de los Pirineos Orientales de Francia). Limita con Francia (Occitanie) y Andorra al norte, con el mar Mediterráneo al este y con las comunidades autónomas españolas de Aragón al oeste y Valencia al sur. Las lenguas oficiales son el catalán, el español y el dialecto aranés del occitano[12].

La independencia de cataluña explicada

Intelectualmente, se puede decir que el nacionalismo catalán moderno comenzó como filosofía política en los intentos fallidos de establecer un estado federal en España en el contexto de la Primera República (1873-1874). Valentí Almirall i Llozer y otros intelectuales que participaron en este proceso establecieron una nueva ideología política en el siglo XIX, para restaurar el autogobierno, así como para obtener el reconocimiento de la lengua catalana. Estas reivindicaciones se resumieron en las llamadas Bases de Manresa en 1892.
Al principio tuvo muy poco apoyo[1], pero después de la Guerra Hispano-Americana, en la que Estados Unidos invadió y anexionó la última de las colonias españolas, estas primeras etapas del catalanismo crecieron en apoyos, sobre todo por el debilitamiento de la posición internacional española tras la guerra y la pérdida de los dos principales destinos de las exportaciones catalanas (Cuba y Puerto Rico).
Durante los primeros siglos de la Reconquista, los francos expulsaron a los musulmanes al sur de los Pirineos. Para evitar futuras incursiones, Carlomagno creó en el año 790 la Marca Hispánica, que consistía en una serie de pequeños reinos que servían de estados tapón entre el reino franco y Al-Andalus.