Círculos de lectura en el aula

Un círculo de literatura es el equivalente para los jóvenes de un club de lectura para adultos, pero con mayor estructura, expectativas y rigor. El objetivo es fomentar el debate reflexivo y el amor por la lectura en los jóvenes. La intención de los círculos de literatura es “permitir a los alumnos practicar y desarrollar las habilidades y estrategias de los buenos lectores” (DaLie, 2001).
Los círculos literarios fueron puestos en práctica por primera vez en 1982 por Karen Smith, una profesora de primaria de Phoenix, Arizona. Un compañero le entregó una caja de novelas extrañas, Karen las cogió y enseguida se olvidó de ellas. Ese mismo año, algunos de sus alumnos de quinto grado expresaron su interés por leerlas, se organizaron en grupos y empezaron a discutir las novelas. A Smith le sorprendió el grado de compromiso que tenían con los libros y la complejidad de sus discusiones, ya que no contaban con la ayuda o instrucción externa de su profesor (Daniels, 1994).
Los círculos de literatura se convirtieron en grupos de lectura, estudio y discusión basados en diferentes agrupaciones de estudiantes que leen una variedad de novelas diferentes. Se diferencian de la enseñanza tradicional del inglés, en la que todos los alumnos del aula leen una novela “básica”, y a menudo buscan en el profesor las respuestas, el significado y el análisis literario del texto. Destacan el debate, la respuesta de los estudiantes, la libre elección y la colaboración, “proporcionando una manera de que los estudiantes se comprometan con el pensamiento crítico y la reflexión” (Schlick Noe, 2004).

Mobiliario del círculo de lectura

Los círculos de literatura se diferencian de otros enfoques pedagógicos en grupos pequeños, como la lectura guiada, en varios aspectos: Lectura guiada:Círculos de literatura:Esperar que los alumnos tengan las habilidades necesarias para mantener una conversación en torno a un texto que todos han leído es una gran expectativa (independientemente de lo que se haya disfrutado del texto).  Por ello, diferentes autores e investigadores han sugerido diferentes apoyos o estructuras como formas de fomentar una conversación enriquecedora.    El profesor debe demostrarlos explícitamente y modelarlos antes de que los alumnos trabajen de forma independiente utilizando estos apoyos.  Las tarjetas de ayuda o los gráficos de anclaje (elaborados en colaboración con los alumnos) reforzarían estos andamios y apoyos.  A continuación se enumeran algunos de estos marcos o andamios.
Lo importante es recordar que todos los andamios que se enseñan y emplean en los círculos literarios están pensados como apoyos temporales para facilitar conversaciones ricas y extensas en torno a los textos. A medida que los estudiantes adquieran experiencia en reunirse en estos grupos impulsados por el diálogo, la necesidad de ellos se disipará y las conversaciones serán más fluidas y responderán al texto.    El propio Daniels (2006) ha señalado que las escuelas prescinden cada vez más de sus roles, algo que él pretendía.Las rutinas repetitivas en torno a los textos, como pueden llegar a ser los roles y otros andamios, han sido criticadas por reducir el placer intrínseco de la lectura. Gallagher (2009) ha advertido sobre el readicidio: “el asesinato sistemático del amor por la lectura, a menudo exacerbado por las prácticas inanes y adormecedoras de las escuelas”.    Tres compartimentosEn este vídeo, el profesor utiliza la práctica de Chambers de los “Tres compartimentos” para facilitar un debate en el Círculo de Literatura con los alumnos.

Círculo de lectura de oxford

Una investigación encargada recientemente por The Reading Agency ha demostrado que ser miembro de un club de lectura o de un grupo de lectura te hace más feliz, amplía tus hábitos de lectura y te ayuda a disfrutar aún más de los libros. Los maravillosos grupos de amantes de la lectura que hemos presentado cada mes han compartido sus propias experiencias de lectura conjunta y nos han servido de inspiración para el futuro.
Creemos que los clubes de lectura son una forma brillante de compartir tu amor por la lectura y te ofrecen una forma única de celebrar los libros e iniciar un debate amistoso sobre autores, géneros, personajes, giros de la trama… y cómo te hace sentir todo ello.
2. Decide la frecuencia de tus reuniones. La mayoría de los book cubs que conocemos se reúnen mensualmente, aunque sólo suelen hacerlo 10 veces al año, ya que agosto y las Navidades son a veces difíciles. No olvides que no hay una forma correcta o incorrecta, sino la que mejor se adapte a tus miembros y a sus ajetreadas vidas.
3. Ten un horario que no se mueva. Haz que tu club tenga la misma hora y el mismo día todos los meses para que se convierta en el horario habitual; así habrá menos posibilidades de choques y traslados. Si se cancela una reunión, reprográmala inmediatamente. Si son poco frecuentes, algunos de nuestros amigos del club de lectura utilizan aplicaciones como Doodle para ayudar a programar sus fechas.

Investigador en el círculo de lectura

En mi curso, la lectura obligatoria es intensiva y extensa. Los estudiantes deben leer múltiples textos que abarcan varias disciplinas, géneros, historia y cultura. El objetivo de este curso interdisciplinar es mejorar las habilidades de lectura, escritura y pensamiento críticos. Mis alumnos, como muchos otros, tienen vidas complicadas. Si a esto le añadimos que muchos no son especialmente buenos lectores o personas a las que les gusta leer, el resultado es que los alumnos llegan a clase sin haber hecho la lectura. Cuando esto ocurre, el profesor se convierte en el mejor alumno del aula. Habla del texto mientras los alumnos escuchan obedientemente -o parecen escuchar-.
Los resultados de la investigación sobre el cumplimiento de la lectura han sido constantes a lo largo de los años. Hobson informa (en el Documento IDEA nº 40, publicado por la Universidad del Estado de Kansas) que en un día cualquiera y para una tarea determinada, entre el 20 y el 30 por ciento de los alumnos han realizado la lectura. Escribe: “El profesorado se enfrenta al duro y deprimente reto de facilitar el aprendizaje cuando más del 70% de los estudiantes no han leído las lecturas asignadas”. Cuando los estudiantes no hacen la lectura, oyen hablar del texto, pero no lo experimentan realmente ni hacen nada que desarrolle sus habilidades de lectura.