Citas de bartolomé de las casas

Brevísima relación de la destrucción de las Indias[2][3] es un relato escrito por el fraile dominico español Bartolomé de las Casas en 1542 (publicado en 1552) sobre el maltrato y las atrocidades cometidas contra los pueblos indígenas de América en la época colonial y enviado al entonces príncipe Felipe II de España[1].
Bartolomé de las Casas explica en el prólogo que sus cincuenta años de experiencia en las colonias españolas de las Indias le otorgaban tanto legitimidad moral como responsabilidad para escribir este relato. [En 1516, el cardenal Cisneros le concedió el título de Protector de los Indios, después de que presentara un informe sobre el declive de su población debido a la dureza del trabajo y a los malos tratos de los funcionarios coloniales[5] Durante el tiempo en que Las Casas ejerció como Protector de los Indios, varios clérigos de la Orden de San Jerónimo intentaron reformar los sistemas que utilizaban a la población nativa como mano de obra. Sin embargo, Las Casas consideró que sus intentos eran insuficientes para proteger el bienestar de los indios, y volvió a España para apelar al monarca español en 1517[6].

Bartolomé de las casas indias

Durante mucho tiempo se asumió que 1474 era el año de nacimiento de Las Casas. Por ello, en 1974 se celebró su 500 aniversario en España y América Latina. En 1976 se encontró un acta judicial de 1516 en la que Las Casas declaraba tener 31 años. El año de nacimiento resultante, 1484/85, se considera ahora seguro. La mayoría de las veces se indica 1484 como año de nacimiento[1][3].
Desde que un grupo de misioneros de la Orden de los Dominicos llegó al Nuevo Mundo en 1510, predicaron contra el injusto trato que los conquistadores españoles daban a los indígenas. El cuarto domingo de Adviento de 1511, el dominico Antonio de Montesinos pronunció en la iglesia de Santo Domingo el llamado «Sermón de Adviento»[11][12] y pidió a los colonizadores españoles presentes:

Diario de bartolomé de las casas

El debate de Valladolid (1550-1551) fue el primer debate moral de la historia europea en el que se discutieron los derechos y el trato de un pueblo indígena por parte de los colonizadores europeos. Celebrado en el Colegio de San Gregorio, en la ciudad española de Valladolid, fue un debate moral y teológico sobre la conquista de las Américas, su justificación para la conversión al catolicismo y, más concretamente, sobre las relaciones entre los colonos europeos y los nativos del Nuevo Mundo. Consistía en una serie de puntos de vista opuestos sobre la forma en que los nativos debían integrarse en la sociedad española, su conversión al catolicismo y su derecho.
Aunque ambas partes afirmaban haber ganado la disputa, no hay un registro claro que apoye ninguna de las dos interpretaciones. El asunto se considera uno de los primeros ejemplos de debates morales sobre el colonialismo, los derechos humanos de los pueblos colonizados y las relaciones internacionales. En España, sirvió para que Las Casas se convirtiera en el principal, aunque controvertido, defensor de los indios[3]. Él y otros contribuyeron a la aprobación de las Leyes Nuevas de 1542, que limitaron aún más el sistema de encomiendas[4]. Aunque no revirtieron del todo la situación, las leyes lograron una mejora considerable en el trato a los indios y consolidaron los derechos que les otorgaban las leyes anteriores[4]. Y lo que es más importante, el debate reflejó una preocupación por la moralidad y la justicia en la España del siglo XVI que sólo afloró en otras potencias coloniales siglos después.

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Like Pedro Mártir de Anglería, in April 1520, Las Casas met the Totonaca Indians who were brought to the presence of the new monarch by Alonso Hernández Portocarrero and Francisco de Montejo, both emissaries of Hernán Cortés, conqueror of Mexico; a couple of months later, in Santiago de Compostela, the Council of Castile endorsed the ideas of Las Casas, who was convinced that the work of conquest and colonization of America should be carried out peacefully through the proclamation and diffusion of the Catholic faith. Thus, the Council of Castile authorized him to carry out the project to create a peaceful colony in the territory of Cumaná, so that he could apply his theories consisting of populating the mainland without bloodshed and announcing the gospel without the clamor of arms.13 He returned to the Indies in 1520, trying to set up his encomienda, always against the enslavement of the Indians. The project failed because in his absence the aborigines rebelled.